domingo, 5 de febrero de 2017

Edad Media: la fe y las conductas anormales

En la Edad Media, el pensamiento religioso dominaba todas las esferas de la vida humana. Como dice el vídeo Fé y razón en la filosofía medieval , disciplinas como la literatura,el arte, la propia filosofía y la vida diaria estaban estrechamente ligadas al mando de la Iglesia Católica con sede en el Vaticano y al mando del Papa, que fungía en ese entonces más el cargo político-militar de un estado totalitario.

Dos figuras insertas en el mundo del pensamiento religioso marcarían la pauta de cómo se manejaban los pensamientos, en el caso de San Agustín de Hipona, y como habrían de empezar a evolucionar, como bien lo establecería Santo Tomás de Aquino. El primero establecería que el pensamiento religioso se impondría en el caso de una incongruencia en el conocimiento, la divinidad pesaba mucho más que la razón; pero el segundo, al combinar el pensamiento aristotélico con la teología, indicaría que la razón era el punto de partida para empezar a conocer, pero el pensamiento religioso tendría la última palabra. Este fue el inicio de la ruptura entre filosofía y pensamiento religioso.




Entre tanto, la Iglesia se encargaba, mediante el tribunal del Santo Oficio, de castigar a las personas que atentaran contra los preceptos de la Iglesia. Para la misma, el pecado consistía en contradecir los principios de la Iglesia de manera flagrante, considerando los mandamientos de la institución y los diez mandamientos. Pero también, ideas que no estaban precisamente consideradas en estos últimos preceptos, pero que los jerarcas eclesiásticos consideraban escandalosas o atentatorias para el bien de los feligreses. Fue entonces que conceptos como la brujería, la idolatría, la herejía y la posesión fueron considerados actos contra el bien público y la Iglesia y fueron castigados por la Santa Inquisición.

La idea de la posesión demoníaca permeaba en e inconsciente de la Edad Media y era la explicación a la conducta errónea o desviada del individuo, tanto en la pérdida de la consciencia o la interacción con la realidad, así como conductas sexuales contrarias a las del promedio de la población de la época, o incluso las que la Iglesia consideraba como pertienentes, como es el sexo sólo con fines reproductivos y no recreativos.



Para las ciencias de la conducta, las ideas de Santo Tomás de Aquino y otros teóricos ayudaron a acercarse al problema del alma desde un punto de vista razonable, Y la demonología y el fenómeno de la posesión pondrían especial atención en los problemas del alma atribulada. El error de la Iglesia como institución fue reaccionar de manera punitiva a las diferentes manifestaciones en la conducta de los individuos de la época, consideradas dignas de castigo más que de entendimiento, tratamiento y cura. Este acercamiento al trastorno mental seguiría de manera velada por la ciencia en siglos venideros. Aún cuando la psiquiatría trataría de curar estas conductas, otras manifestaciones como la homosexualidad o ciertas filias serían consideradas delitos o actos dignos del castigo.

El estudio de la mente cambia a medida que descubrimos nuevas esferas biopsicosociales en las que el ser humano se va desarrollando.

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